Hoy quiero traer a mi blog, una parábola bastante conocida que es la parábola del caballo.
Como todas las parábolas nos debe servir para extraer de ella alguna enseñanza que nos sirva para esta vida.
Sé, por experiencia, que hay personas que basan su vida en intentar hundir a los demás; lo único que les satisface es ver como los demás caen en pozos de los que no pueden salir, y en lugar de ayudarles como haría cualquier persona normal, se dedican a echar tierra y tierra encima para que esa persona no pueda salir del pozo. Es difícil de explicar y aún mucho más difícil de entender la satisfacción que sienten estas personas por ver a los demás en un pozo y sin poder levantarse.
La primera reacción lógica de cualquiera sería revolverse contra esa persona que te quiere hundir y buscar alguna venganza, pero esto no se lo aconsejo a nadie, ponerse a la misma altura de los miserables, te convierte también en miserable.
Es mucho más inteligente, y mucho más doloroso para la persona que te quiere hundir, ver como sales adelante; y como hizo el caballo de esta parábola utilizar la misma tierra que te echan encima, para salir del pozo. Esta es la parábola:
Un campesino, que luchaba con muchas dificultades, poseía algunos caballos para que lo ayudaran en los trabajos de su pequeña hacienda.
Un día, su capataz le trajo la noticia de que uno de los caballos había caído en un viejo pozo abandonado. El pozo era muy profundo y sería extremadamente difícil sacar el caballo de allí.
El campesino fue rapidamente hasta el lugar del accidente, y evaluó la situación, asegurándose que el animal no se había lastimado. Pero, por la dificultad y el alto precio para sacarlo del fondo del pozo, creyó que no valía la pena invertir en la operación de rescate.
Tomó, entonces, la difícil decisión: Determinó que el capataz sacrificase al animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo, allí mismo. Y así se hizo.
Los empleados, comandados por el capataz, comenzaron a lanzar tierra adentro del pozo de forma de cubrir al caballo.
Pero, a medida que la tierra caía en el animal este la sacudía y se iba acumulando en el fondo, posibilitando al caballo para ir subiendo. Los hombres se dieron cuenta que el caballo no se dejaba enterrar, sino al contrario, estaba subiendo hasta que finalmente, consiguió salir!
Utilicemos la tierra que nos echen encima para salir, nunca para hundirnos.
Otro ejemplo de motivación y de como hay que superar las dificultades de esta vida, lo podemos ver en este famoso vídeo de el discurso de Al Pacino en la película Un Domingo Cualquiera. "Hay que conquistar esta vida pulgada a pulgada. O nos quedamos aquí dejándonos machacar o luchamos por volver a la la luz. Podemos salir del infierno pulgada a pulgada. Descubres que la vida es cuestión de pulgadas y las pulgadas que necesitamos están a nuestro alrededor. Si sumamos esas pulgadas, es lo que va a marcar la diferencia entre ganar o perder. Entre vivir o morir. En cada lucha aquel que va a muerte es el que gana ese terreno".
Un día, su capataz le trajo la noticia de que uno de los caballos había caído en un viejo pozo abandonado. El pozo era muy profundo y sería extremadamente difícil sacar el caballo de allí.
El campesino fue rapidamente hasta el lugar del accidente, y evaluó la situación, asegurándose que el animal no se había lastimado. Pero, por la dificultad y el alto precio para sacarlo del fondo del pozo, creyó que no valía la pena invertir en la operación de rescate.
Tomó, entonces, la difícil decisión: Determinó que el capataz sacrificase al animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo, allí mismo. Y así se hizo.
Los empleados, comandados por el capataz, comenzaron a lanzar tierra adentro del pozo de forma de cubrir al caballo.
Pero, a medida que la tierra caía en el animal este la sacudía y se iba acumulando en el fondo, posibilitando al caballo para ir subiendo. Los hombres se dieron cuenta que el caballo no se dejaba enterrar, sino al contrario, estaba subiendo hasta que finalmente, consiguió salir!
Utilicemos la tierra que nos echen encima para salir, nunca para hundirnos.
Otro ejemplo de motivación y de como hay que superar las dificultades de esta vida, lo podemos ver en este famoso vídeo de el discurso de Al Pacino en la película Un Domingo Cualquiera. "Hay que conquistar esta vida pulgada a pulgada. O nos quedamos aquí dejándonos machacar o luchamos por volver a la la luz. Podemos salir del infierno pulgada a pulgada. Descubres que la vida es cuestión de pulgadas y las pulgadas que necesitamos están a nuestro alrededor. Si sumamos esas pulgadas, es lo que va a marcar la diferencia entre ganar o perder. Entre vivir o morir. En cada lucha aquel que va a muerte es el que gana ese terreno".
La conclusión que debemos sacar es que si estás "allí abajo", sintiéndote poco valorado, y los otros lanzan sobre ti la tierra de la incomprensión, la falta de oportunidad y de apoyo, recuerda el caballo de esta historia. No aceptes la tierra que tiraron sobre ti, sacúdela y sube sobre ella. Y cuanto más tiren, más irás subiendo, subiendo, subiendo...
Lo importante es levantarse si es que te has caido o te están intentando tirar.
No demos a esas personas que nos quieren hundir la satisfacción de vernos hundidos, más bien al contrario, utilicemos aquello que nos tiran para subirnos encima y salir del pozo. En estos momentos de dificultad laboral y social tengamos en cuenta dos cosas: la primera que nadie nos va a poder hundir si no nos dejamos; y la segunda conquistemos la vida pulgada a pulgada, porque como dice Al Pacino, o nos curamos ahora como equipo o moriremos como individuos.
Me ha gustado mucho este parábola, no la conocía. Tienes toda la razón, podemos estar muy abajo pero no por ello hundidos si nos queda la voluntad de levantarnos. Gracias Juan Carlos:)
ResponderEliminarEstá muy bien el post (aunque me da la impresión de que el título se te ha "colado" de otro).
ResponderEliminar¡Gracias!
No creo que se me haya colado de nadie; es una frase de Al Pacino en la película, y así está puesto en el post. Hay que leerlo todo. Gracias
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