martes, 9 de abril de 2013

Las cosas deseadas; en todas partes la vida está llena de heroísmo.

Hoy quiero traer a mi blog uno de esos poemas afortunadamente eternos y que nos enseñan mucho sobre la vida y la búsqueda constante de la felicidad por nuestra parte.


Desiderata (del latín desiderata "cosas deseadas", plural de desideratum) es un poema muy conocido sobre la búsqueda de la felicidad en la vida. Sus derechos de autor son del año 1927 y pertenecen a Max Ehrmann.


Sin ninguna duda ha influido en mi a la hora de recordar este poema el hecho de haber pasado otro fantástico fin de semana con mi hijo. No hemos necesitado ir a ningún sitio en especial, ni gastar mucho dinero en nada; hemos disfrutado el uno del otro bajando al parque a jugar al fútbol con un balón y dos árboles como portería, hemos buscado juntos dibujos que le interesaban en el ordenador o en el iPad, hemos buscado por supuesto vídeos de goles de Falcao (somos atléticos los dos), nos hemos comido una tortilla de patatas a medias que le hizo su "papi", y que él valora como nadie.....en fin, hemos hecho cosas muy sencillas, pero hemos disfrutado  juntos por encima de todo. Y por encima de todo hemos sido felices. 

Y pensando en mi hijo, y en lo que quiero transmitirle de esta vida, y en como me gustaría que se comportara para ser feliz y hacer felices a los demás os dejo el poema:

“Camina plácidamente entre el ruido y las prisas,
y recuerda que la paz puede encontrarse en el silencio.

Mantén buenas relaciones con todos en tanto te sea posible, pero sin transigir.

Di tu verdad tranquila y claramente;
y escucha a los demás,
incluso al torpe y al ignorante.
Ellos también tienen su historia.

Evita las personas ruidosas y agresivas,
pues son vejaciones para el espíritu.

Si te comparas con los demás,
puedes volverte vanidoso y amargado
porque siempre habrá personas más grandes o más pequeñas que tú.

Disfruta de tus logros, así como de tus planes.

Interésate en tu propia carrera,
por muy humilde que sea;
es un verdadero tesoro en las cambiantes visicitudes del tiempo.

Sé cauto en tus negocios,
porque el mundo está lleno de engaños.
Pero no por esto te ciegues a la virtud que puedas encontrar;
mucha gente lucha por altos ideales
y en todas partes la vida está llena de heroísmo.

Sé tu mismo.
Especialmente no finjas afectos.
Tampoco seas cínico respecto al amor,
porque frente a toda aridez y desencanto,
el amor es tan perenne como la hierba.

Acepta con cariño el consejo de los años,
renunciando con elegancia a las cosas de juventud.

Nutre la fuerza de tu espíritu para que te proteja en la inesperada desgracia,
pero no te angusties con fantasías.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Más allá de una sana disciplina,
sé amable contigo mismo.

Eres una criatura del universo,
al igual que los árboles y las estrellas;
tienes derecho a estar aquí.
Y, te resulte o no evidente,
sin duda el universo se desenvuelve como debe.

Por lo tanto, mantente en paz con Dios,
de cualquier modo que lo concibas,
y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,
mantente en paz con tu alma
en la ruidosa confusión de la vida.

Aún con todas sus farsas, cargas y sueños rotos,
éste sigue siendo un hermoso mundo.
Ten cuidado y esfuérzate en ser feliz”.


Para terminar os dejo este vídeo de una canción que habla de las relaciones entre padres e hijos. Es una canción ya antigua de Cat Stevens que se llama "Father and son"


lunes, 1 de abril de 2013

La "estigmatización" del desempleado.


Se está instalando en la sociedad algo que me preocupa y que no me gusta por razones obvias.

Es lo que yo llamo la "estigmatización" del desempleado.  Resulta que las personas que no tienen trabajo, al parecer no tienen castigo suficiente con esto, sino que además hay que señalarlos o apartarlos.

Hemos podido leer ya más de una noticia que hacía referencia a que algunos departamentos de RRHH no quieren contratar a personas que lleven tiempo en el paro porque no les ofrecen confianza. 
Yo les diría a esos departamentos de RRHH que son ellos los que no me ofrecen ninguna confianza a mi.

También he podido comprobar en más de una ocasión como personas que han acudido a otras para pedirles trabajo o para pedirles que intercedan de alguna manera para mejorar su situación laboral, reciben un tibio: “Sí, no te preocupes que te lo miro”, y después no vuelven a saber nada de aquella persona a la que se lo pidió.

Da la sensación en algunos casos que las personas con trabajo se apartan, se retiran de las que no lo tienen, no vaya a ser que les “peguen” algo. 
Y yo les diría a estas personas, que no se preocupen, que no es lepra, que no se les van a caer ni los dedos, ni la nariz por acercarse a un desempleado.

Por no hablar de el trato que dan las oficinas del El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) a los desempleados, que da la sensación de que te están perdonando la vida, y de que eres un vago redomado y no quieres trabajar. 
Yo les diría que los vagos son realmente ellos, que desayunan siete veces, que hay un montón de mesas vacías que tenían que estar ocupadas por trabajadores que pagamos entre todos, y que dejen de juntarse en corrillos para cotillear y se pongan a trabajar.


Y quede claro que nadie está obligado a dar trabajo a nadie si no quiere, y tampoco nadie está obligado a ayudar, pero creo que se hace necesaria una reacción por parte de la buena gente; se hace necesario que los desempleados no acaben marginados, ni señalados. No establezcamos sobre ellos “cordones sanitarios” porque no tienen ninguna enfermedad, no los arrastremos a refugiarse en un gueto. No hagamos que se sientan peor de lo que ya se sienten de por sí.

Esto no es la Inquisición, no colguemos más “Sambenitos” , ya es bastante el de no tener trabajo y pelear por conseguirlo. 

A todos aquellos que han decidido estigmatizar a los desempleados les dedico este poema atribuido a Bertolt Brecht pero que es de Martin Niemöller:
Primero fueron a por los judíos,
y yo no hablé porque no era judío.
Después fueron a por los comunistas,
y yo no hablé porque no era comunista.
Después fueron a por los católicos,
y yo no hablé porque era protestante.
Después fueron a por mí,
y para entonces ya no quedaba nadie que hablara por mí.
Y como no me quedo suficientemente satisfecho con esto, y pidiendo perdón de antemano a tod@s y en especial a mis padres porque se esforzaron por darme una buena educación, a todos los desempleados les daré un consejo: manda a la mierda a quien te quiera estigmatizar.